I want to erase this whole block

Viajar con niños por el mundo.

Viajar con niños por el mundo.

En nuestro caso somos de hacer todo juntos, porque creemos que los chicos tienen que experimentar y ser parte de todo en nuestra familia. Si hay alguna situación difícil, si se las explicamos de una manera que ellos lo puedan entender, son los primeros en aceptar, entender y dejar pasar, ya que literalmente viven el presente. Son nuestros pequeños grandes maestros. Porque no hubo una vez que se quejaran sobre algo sucio o feo, al revés, se reían de la situación y de mi, que yo si me quejo cuando algo es feo o está sucio.

Si se quejan cuando un paseo o un viaje es muy largo, por eso compramos el cochecito para el paseo, donde van los dos (apretados, pero van) y para los viajes largos llevamos snacks y películas.

Mencionan a toda la gente que queremos y que está lejos, pero no extrañándola, sino sabiendo que son parte de ellos y que aunque estén lejos, están cerca. En cambio yo, tengo momentos de extrañitis absoluta.

 Probándose sombreros en una tienda en Vietnam. Ay cómo quería comprárselos, pero no podíamos cargarlos.

Probándose sombreros en una tienda en Vietnam. Ay cómo quería comprárselos, pero no podíamos cargarlos.

Cada vez que llegamos a un nuevo lugar, acomodan sus cosas sintiéndose en casa y sin importarles si el lugar es chico o grande, lindo o feo, ellos arman su mundo en donde estén. Se hicieron los mejores amigos del mundo, porque muchas veces estamos solo los cuatro, y tenerse el uno al otro para reírse, gritar y pelearse, es impagable. Benicio ayuda a Blas en todo, es su hermano menor y para Blas, Benicio es todo. Verlos así tan juntos, tan amigos, me derrite y me demuestra que estamos en el camino correcto.

A todos los lugares a los que vamos, siempre mezclamos actividades que a ellos les encanten, el viaje es de todos, por eso todos elegimos cosas que nos gusten hacer y los demás acompañan, muchas veces (previa queja de porque tenemos que ir a tal o cual lugar), sorprendiéndose de lo genial que fue acompañar a otro a hacer algo que le gustaba.

Hicieron miles de amigos, niños y adultos, conocieron miles de templos, museos, parques, vieron animales en su hábitat natural y entendieron que cuando están adentro de una jaula está mal, ¨que mal mamá, ese orangután tiene que estar en la selva de Bukit Lawang, con los demás amigos¨. No se olvidan de todo lo que vieron, porque lo vivieron, nadie se los contó ni enseñó, ellos lo vivenciaron. Ellos le dieron de comer a los elefantes, no el guardia de un zoológico, ellos los bañaron y se maravillaron al saber que una elefanta tiene su bebé por dos años en la panza y que le da el pecho hasta los tres años, no se lo olvidan porque lo vieron.

 Beni con sua amigo Rio, en la escuela de Bali investigando sobre dinosaurios.

Beni con sua amigo Rio, en la escuela de Bali investigando sobre dinosaurios.

Fueron a escuelas, escucharon diferentes idiomas, vieron cómo hay diferentes religiones y como la gente reza de diferente manera, estuvieron en la selva, en la montaña, en el río, en el mar, en ciudades, en pueblos, en comunidades, vivieron en hoteles, guest houses, casas, departamentos, cabañas, casas de familia, carpas, jugaron con muchos niños sin ni siquiera hablar el mismo idioma, aprendieron idiomas nuevos, aprendieron que cuando se compra algo nuevo, algo viejo se va para otro niño que lo necesite mas, que no podemos llevar todo ni comprar todo lo que quisiéramos siempre, nos enseñaron que no importa dónde estemos ni que estemos haciendo, ellos estando con nosotros son felices, nos enseñaron que literalmente estamos en este segundo presente y no sabemos que va a pasar en el próximo, se entregaron a nuestra locura, poniéndose felices, tristes, enojados, sonrientes, simples, porque son puros, sinceros, transparentes.

Si, por momentos es muy difícil estar 24hs todos juntos, pero poder disfrutar de estos niños de la manera en que los estamos disfrutando es algo de lo que nunca nos vamos a arrepentir, después crecen y cada uno toma su ruta.

 Con amigos en Uluwatu, Bali.

Con amigos en Uluwatu, Bali.

Cuando alguien hace algo nuevo en esta familia, le decimos que está enfrentando su destino, es como una frase que quedó, entonces ver a Benicio enfrentar su destino aprendiendo a andar en bicicleta sin rueditas o a Blas enfrentar su destino entrando a una escuela donde no entendía nada lo que le decían, para nosotros eso es la vida, la vida es esas experiencias, esos momentos, esos desafíos, esas vivencias. Justo el otro día Facundo mi sobrino publicó este mensaje que me encantó: Hazlo, comete errores, vuelve a intentarlo, falla y empieza otra vez si es necesario. En serio, no pasa nada.

Si vamos a un templo, les contamos alguna historia maravillosa sobre algún ninja o maestro que practicaba para tener su Chi en ese templo, si vamos a un museo, les contamos la historia del autor, si vamos a un palacio, les contamos sobre los reyes y reinas que vivían ahí, si vamos a la montaña, les contamos sobre los animales que la habitan, si vamos a un bosque de bambú entonces les contamos sobre como Kung Fu Panda practica su Kung Fu en este bosque. Se acuerdan de todo y saben que Kung Fu Panda es solo un dibujito, pero a quien no le viene bien un poco de imaginación?

Lleven a sus hijos a recorrer el mundo, de verdad la experiencia es maravillosa y aunque sean chicos, les va a quedar en su memoria y corazón para siempre. El mundo está ahí, listo para recorrerlo.

Fácil? No, muy lo contrario.

Fácil? No, muy lo contrario.

Japón y los baños.

Japón y los baños.