I want to erase this whole block

Couchsurfing en familia.

Couchsurfing en familia.

Couchsurfing en familia. Pero si este viaje no es para experimentar, para superar nuestro límites, para ver qué hay ahí afuera, entonces para qué es?

Me había anotado en Couchsurfing, nosé para qué porque era obvio que como familia no íbamos a dormir en ningún sillón. Pero como este viaje no para de sorprendernos, así fue exactamente, hicimos Couchsurfing como familia.

Por si no saben qué es Couchsurfing. Te anotás en la página couchsurfing.com como viajero o como anfitrión. Como viajero te quedás en casas de gente local y como anfitrión, los viajeros se quedan en tu casa. La cantidad de cosas increíbles que pueden pasar con este intercambio son infinitas. Conozco gente que hoy está casada con su anfitrión o su viajero, así que desde ahí saquen sus propias conclusiones. Todo esto es gratis, no tenés que pagar por quedarte en la casa de nadie, aunque claro que siempre llevamos algún regalo.

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En nuestro viaje por Indonesia, dijimos, porqué no? Y por supuesto avisando que éramos una familia de cuatro, sorprendentemente la gente nos aceptó! Nuestro primer anfitriona fue Nurul en Melaka. Nurul y su familia son de religión musulmana y estábamos un poco preocupados por cómo vestirnos en su casa, así que le pedí algunos consejos y me prestó ropa para estar bien cómoda y respetar sus reglas. Pero ni les digo lo que fue esa casa, una fiesta total! Era una casa humilde pero con el corazón mas grande que vimos. Llegamos y Nurul nos dejó su cuarto para dormir con sus padres. Enseguida ya estábamos vestidos para un casamiento de su prima a unas cuadras de su casa. Los chicos y Artur estaban ok con su vestimenta, pero yo no tenía nada apropiado, así que Nurul me prestó un vestido largo y zapatos. Claro que éramos la atracción del casamiento y los chicos, ay los chicos, la cantidad de veces que les tocaron los cachetes, incontables.

Los días pasaron de amigos, en vecinos, en familia que venía a conocernos, comida por todos lados y tanto amor y cariño, que los chicos terminaron llamando a la mamá de Nurul, abuela.

Nuestra segunda experiencia fue en Hoi An, Vietnam. Llegamos a Hoi An desde el paraíso de Bali, de noche (aconsejamos no llegar de noche a los lugares, todo se ve mejor de día). Teníamos las indicaciones de Ludov nuestra anfitriona de Rusia, que nos alojaba en su casa por medio de Couchsurfing, ya sabía que éramos una familia y esperamos lo que no teníamos que esperar, al menos una cama. Cansados, de noche, con hambre, su casa quedaba lejos del centro y para dormir había un colchón en el piso y claro un sillón (por algo se llama couchsurfing), no les explico el calor que hacía en ese cuarto. Me senté y lloré desconsolada, como podíamos ser tan malos padres de hacer dormir a nuestros hijos en un lugar así, qué estábamos haciendo, quería volver a mi país y que mi mamá me abrazara fuerte. Dormimos, casi nada, y a la mañana siguiente sintiéndonos mal por abandonar a nuestra anfitriona, nos fuimos a un Airbnb, ay fuimos tan felices! Y ahí aprendimos que cuando algo no vibra con nosotros, damos un paso al costado, lección aprendida, aunque con llanto desconsolado de por medio.

Nuestra tercera fue en Da Lat, Vietnam. Nos recibió nuestro anfitrión que acababa de abrir un jardín de infantes. Como llegamos desde Hoi An a la madrugada, nos quedamos en un hotel el primer día. Despues de la experiencia en Hoi An, decidimos ir a ver el lugar primero antes de largarnos al ¨sillón¨ de nuestro amigo. Llegamos y nos recibieron con un almuerzo, los niños del jardín de infantes eran morfables y el lugar estaba limpio y lindo. Nos dijeron que tenían un cuarto para nosotros arriba igual al de abajo. Felices empacamos todo en las mochilas del hotel y nos fuimos al cuarto para nosotros igual al de arriba. Claro que cuando llegamos al cuarto para nosotros igual al de arriba, no era igual al de abajo, mejor dicho, era igual, pero tan pero tan sucio que directamente no pudimos entrar. Está todo bien cuando uno tiene 20 y es mochilero, pero no tenemos 20 ni somos mochileros. Así que tuvimos que irnos de nuevo con el corazón roto por abandonar a nuestro anfitrión.

En síntesis, hagan la experiencia porque es espectacular, pero sepan que ese ¨sillón¨ siempre los puede sorprender, para bien o para mal.

Out of the box.

Out of the box.

Fácil? No, muy lo contrario.

Fácil? No, muy lo contrario.