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Ay Japón!

Ay Japón!

Ese lugar imposible, lo hicimos posible.

Todavía nosé bien cómo pero en este viaje se fueron dando las cosas de manera muy mágica. Siempre medio en chiste medio en serio le decía a Artur, ¨cuando vayamos a Japón...¨ y él me decía muy en serio, ¨ vos estás loca, Japón es carísimo¨. Hasta que un día estando en Vietnam, un país del que no nos enamoramos perdidamente, me dijo ¨hay un pasaje a Japón muy barato¨, mi cara no se las cuento y mi grito, tampoco. Al estar en Argentina, Asia nos queda lejos y es realmente muy caro, así que estando cerca esta vez, no pudimos dejar pasar la oportunidad. Sacamos los pasajes y rezamos para que al llegar, no nos quedáramos sin un peso.

Como verán, este viaje es así, no sabemos cuál va a ser el próximo destino a veces hasta el día anterior, este no planear a veces nos vuelve locos, pero la mayoría de las veces nos da estas libertades, como dejar un lugar que no nos gustaba para ir a otro con el que siempre soñamos.

Si, Japón es caro, pero no imposible, eso si están dispuestos a tener unos kilitos de mas comiendo en los Familiy Mart, dia tras dia . La verdad es que comimos porquerías toda nuestra estadía en Japón, aunque sí nos dimos el lujo de comer en un restaurante de Ramen de una estrella Michelin, por muy poca plata.

Alquilamos departamentos muy chuiquitos con Airbnb, que fue nuestro salvador. Si, los alquileres eran mas caros de lo que veníamos pagando, pero no era algo que fuese imposible. Siempre nos fijábamos que tuviese para cocinar, lo cual ayuda bastante, mas con los chicos que ya a la noche no querían saber mas nada que descansar y jugar.

 Niñas de una escuela de excursión.

Niñas de una escuela de excursión.

Mi alegría en Japón fue indescriptible, es uno de esos lugares del que siempre me contaban, pero que cuando estuve ahí... Fue algo que solo se puede sentir, porque todo es diferente a lo que estamos acostumbrados. Todo funciona de manera perfecta, pero no perfectamente aburrida. No hay basura, la gente hace lo que tiene que hacer. Fue el lugar donde mas seguros en el mundo nos sentimos. Ni hablar de que la gente deja sus bicicletas sin candado en cualquier lado, y las demás personas no se las llevan. Y ni les cuento de los niños que van solos a la escuela, los de 6 años! Se imaginan diciéndole a sus hijos, ¨chau mi vida que te vaya bien en el subte camino a la escuela¨, yo no, ni cerca. Bueno, acá ellos estaban solos por los subtes y las calles como si nada, con sus mochilas, divinos, divinos, para comérselos a besos.

 Una niña volviendo de la escuela a su casa, en subte, sola.

Una niña volviendo de la escuela a su casa, en subte, sola.

Los subtes son como un mundo aparte, te llevan a todosssssss lados y te podés pasar medio día abajo de la tierra si es que paseas bastante en subte. Ahi fue donde las vi por primera vez, Las Geishas, porque se merecen este destacado y mas. No las había visto en Osaka, nuestro primer destino. Estábamos en Kyoto, nuestro segundo destino, donde no paró de llover ni un solo dia, y ya estaba por poner en Google, dónde ver Geishas en japón. Prometo que estaba pensando en eso, cuando de repente los vi, a ella y a él, se que hay diferencia de nombres, no las se y de verdad acá no van a encontrar muchos datos precisos porque soy de las personas que viven y experimentan mas de lo que investigan y saben. Los vi, la primer pareja, mi sonrisa fue de niña en Disney, claro que les pedí la foto y cuando salimos del subte, estaban por todos lados, Geishas, vestidas para mi mesita de luz, a todas les pedí foto, y así pasaron los días en Japón, viendo Geishas por todos lados, las amo, de verdad las amo. Llovía a cántaros y ellas con sus trajes, sus ojotas con medias separando los dedos, sus flores en el pelo, impecables, tradicionales y bellas, tan bellas.

 Fushimi Inari Taisha, un  must .

Fushimi Inari Taisha, un must.

No los aburro mas con ellas, y les cuento despues de Kyoto partimos a Tokyo, wow Tokyo, abrumadora, alucinante, extravagante, tradicional, moderna, para todos los gustos. En todo el viaje a Japón no paramos un minuto, y la gran culpable admito fui yo, es que no podía perderme un solo pedacito de este amor. Nos faltaron muuuuchas cosas por ver y muchos lugares por conocer, así que volveremos. Fuimos a museos, templos, castillos, recorrimos callecitas, caminamos sin parar y anduvimos mucho en subte, amamos Japón y nos dejó agotados, pero con muchas ganas de volver.

Hong Kong, como en casa.

Hong Kong, como en casa.

Empezó el viaje.

Empezó el viaje.