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Familia en Sudáfrica.

Familia en Sudáfrica.

Casi desde que salimos el abuelo Archi (el papá de Artur), nos preguntaba dónde íbamos a estar para los cumpleaños de los chicos, que cumplen con nueve dias de diferencia. Y nos costaba contestarle porque literalmente no teníamos idea ni dónde íbamos a estar al día siguiente. Sabíamos que planear algo con anticipación nos cortaba la libertad de elegir, pero teníamos tantas ganas de verlos, y sabíamos que iba a ser mágico para los chicos pasar el cumple en familia. 

El punto de encuentro iba a ser Ciudad del Cabo en Sudafrica, así que ya teníamos fecha y próximo destino después de Nueva Zelanda. Nos costó un montón despedirnos de todos en Nueva Zelanda y nos tocaba un nuevo continente, que moríamos por recorrer. Qué venían los abuelos, era una sorpresa de cumpleaños para los chicos, pero éramos nosotros los que estábamos más ansiosos de verlos después de tanto tiempo. Nos preguntábamos como iba a ser el encuentro, las caras de los chicos al verlos aparecer de sorpresa en Sudafrica. Beni cumple primero que Blas, y estaba súper feliz de que venía su cumpleaños. Llegamos un día antes a la casa con el jet lag mas largo qué tuvimos. Al otro día, tocaron el timbre y los chicos fueron a abrir la puerta para encontrarse con Archi y Jan de sorpresa, las caritas de todos, una alegría inmensa verlos y poder compartir unos días juntos. Fue como si los hubiésemos visto ayer, como si el tiempo no hubiese pasado, una sensación súper linda.

 Visitamos Cape Point. Caminamos bastante, pero valió la pena.

Visitamos Cape Point. Caminamos bastante, pero valió la pena.

Pero la sorpresa no terminaba acá, a la noche cuando los chicos se fueron a dormir, me dijeron que alguien mas venía de visita. Alguien más? Quién podría venir de visita tan lejos? El tío Negro! El hermano mas chico de Artur había decidido tomarse sus vacaciones y venía también de visita. Una felicidad absoluta. Así que a la mañana siguiente, otro timbre y era el tío Negro! Los chicos estaban felices, lo pasamos increíble, hicimos un montón de programas y fue divino poder pasar tiempo en familia, una experiencia única. Y festejar sus cumpleaños todos juntos, un regalo único.

 Festejando el cumpleaños de Blas.

Festejando el cumpleaños de Blas.

Fue difícil el día que se fueron, pero nosotros volvíamos a nuestra vida viajera y el próximo destino fue la Ruta Jardín. Esta era mi tercera vez en Sudáfrica, la primera había venido con mi familia y me acuerdo sentir lo mismo que siento hoy acá, este es un lugar en el que podría vivir. La segunda vez vine con Sofi, mi amiga del alma, de camino a un viaje de seis meses por India, así que viví este lugar de otra manera. Y esta vez, con esta loca familia, otra experiencia diferente.

Alquilamos un auto y empezamos nuestro recorrido. Era la primera vez desde que arrancamos que íbamos a hacer un road trip mas largo, y fue maravilloso. Este país tiene paisajes de película, playas que se convirtieron en mis preferidas, y gente que se convirtió en personas inolvidables.

 Mirando las zebras desde la ventana del auto.

Mirando las zebras desde la ventana del auto.

Pasar un día entero con los chicos descubriendo animales en su hábitat natural, fue algo único. No nos gustan los zoológicos, ni ver a los animales encerrados. Viajamos por muchos lugares donde los vimos encerrados y donde anduvimos en elefante, y nos sentimos horrible, por eso aprendimos que si queremos ver un animal, va a ser en su hábitat natural, en donde pertenecen. Y wow! Verlos ahí al lado, o descubrirlos atrás de los árboles, ver las cabecitas de las jirafas a lo lejos y acercarnos de a poco para que nos mire desde arriba tan cerca, para todos fue una experiencia única.

 En Stellenbosh, visitando los viñedos.

En Stellenbosh, visitando los viñedos.

Encontramos en Jeffreys Bay una familia mágica, de esas que no se porqué, se hacen propia familia enseguida. Vivimos unos días en una tee pee (carpa grande estilo indio), que alquilaban en su jardín, terminamos volviendo para instalarnos un tiempo. De nuevo, un tiempo de decantar, de pensar, de escribir y de estar.

 Beni y James, frente a la tee pee donde nos quedamos en Jeffreys Bay.

Beni y James, frente a la tee pee donde nos quedamos en Jeffreys Bay.

La playa queda a una cuadra de la casa, es una de las playas perfectas para surfear, los chicos están copados con las rocas para escalar y yo estoy escribiendo al lado del mar, viendo unos delfines jugando a lo lejos. Esta será nuestra casa por un tiempo.

Nueva Zelanda, ese lugar especial.

Nueva Zelanda, ese lugar especial.

Mi momento.

Mi momento.