I want to erase this whole block

La gente, esa que te hace sentir.

La gente, esa que te hace sentir.

Hace días que vengo sintiendo muchas ganas de escribir sobre la gente. Tengo muchas cosas en la cabeza, así que espero no ser tan desordenada con mis sentimientos. Es que la gente, esa que nos hace sentir por todos los poros de nuestra piel, esa que hace que te sientas como en casa sin siquiera conocerte, como Aurora y su hija Aurora, la hermana de Elvira, de quien me hice amiga en Nueva Zelanda porque era amiga de Mechi, mi amiga. Aurora y Aurora no solamente aceptaron hospedarnos en su casa de Córdoba, España sin conocernos, sino que además de hospedarnos y de que Aurora hija nos deje su cuarto con todo el amor, nos hicieron sentir literalmente como en casa, nos llevaron de paseo, fuimos a cenar a la casa de sus padres, charlamos y charlamos, nos sentimos tan felices, que fue la primera vez que vi a Beni llorar de tristeza al despedirnos, ni siquiera pudo despedirse de lo triste que estaba.

 Con Aurora, esa miga para siempre.

Con Aurora, esa miga para siempre.

Entonces son estas cosas, esta gente, estos momentos, estas situaciones, que de nuevo repito, no sé porqué, pero aparecen en nuestra vida de alguna manera, esta vez, por la amiga de una amiga que se hizo mi amiga y le pidió a su hermana y su sobrina que nos alojaran y ellas lo hicieron con todo el amor. Nos contaron lo felices que estaban de que estemos ahí con ellas y nosotros les contamos lo felices que nos hicieron sentir estando con ellas. Hay momentos en la vida tan especiales, amamos Córdoba, pero sé que no solo lo amamos por Córdoba en si, sino por haber estado en la casa de las dos Auroras. La gente marca la diferencia en un viaje, uno puede estar en París, ese lugar soñado por tantos, pero si la energía de la gente no va con nosotros, si por algo alguien nos hizo sentir mal, si pasó algo que no sintiésemos bien, entonces París pasaría a ser un no tan lindo recuerdo.

 Con Mana, nos vimos solo por unas horas en Barcelona, pero fue una de esas personas especiales.

Con Mana, nos vimos solo por unas horas en Barcelona, pero fue una de esas personas especiales.

Lo viví, lo experimenté, lo pasé, por eso se los quería compartir, contarles que no importa dónde estemos, sino lo que más importa es con quién estemos. Aprendí en este viaje que las cosas no se caretean más, que no se juzga más, que no se hace algo que no se siente por quedar bien, que si un lugar o una persona no nos gusta, nos movemos, entonces ahí si que estamos siendo verdaderos. Cuántas veces pasa que con el tiempo esos amigos de siempre que tanto amamos en algún momento, ya no comparten, o ya no sentimos, o lo que sea, no os preocupáis mis valientes! que pueden seguir siendo amigos de siempre, pero no hace falta forzar una relación porque fue de siempre, hay que soltar, dejar fluir.

 Jani y Davidko, ya los conocen, vinieron de sorpresa a Barcelona después que estuvimos en su casa en Bratislava por casi un mes.

Jani y Davidko, ya los conocen, vinieron de sorpresa a Barcelona después que estuvimos en su casa en Bratislava por casi un mes.

La gente es energía, al igual que los lugares, los momentos, entonces si algo no está fluyendo, hay que soltarlo. Cuántas veces pensé que para siempre iba a vivir en la misma casa, a trabajar en el mismo lugar, a tener las mismas amigas? Era súper ordenada, proyectada, anticipada, ansiosa, pero aquí al lado mio, tengo este ser de marido que me enseñó a soltar desde le primer dia, me sacó de toda mi zona de confort y entonces aquí me encuentro en la casa de Darío que alquilamos en Airbnb, que tiene en el patio tres suricatas, en Sevilla, España, con mi marido y mis dos niños, habiendo vivido las experiencias más bizarras y en los lugares más increíbles. Entonces, como dice Beni, at the end it doesn´t even matter (al final ni siquiera importa). Al final nos vamos a ese otro lado sin nada de lo que aquí tenemos, sin nada de lo que acumulamos, pero estoy convencida de que sí nos vamos con todos esos momentos vividos, con todas esas experiencias, sentimientos, con todo eso sé que nos vamos al otro lado.

Claro que suena repetido, pero alguna vez pensaron porqué será? Vivamos hoy, ya que mañana no sabemos literalmente nada de lo que nos puede pasar. Abracemos a esas personas nuevas en nuestra vida, déjemelas entrar, soltemos lo que ya no sentimos y vivamos el hoy con todo eso revuelto. Si señores, el hoy, no ayer, no mañana. Vamos, que la vida nos puede sorprender, y como dijo mi amigo Mark, a veces no tenemos idea porqué una puerta se abre, no tenemos idea porqué conocemos a esa persona, pero Mark está seguro a sus 82 años, que esa puerta nos va a llevar a algún lado bueno, a algo lindo, que por algo se abrió, que por algo te encontraste ahí. Ah! que quién es Mark?

 En Budapest en el divino balcón de Mark.

En Budapest en el divino balcón de Mark.

Uy! Es que Mark es una persona mágica, totalmente mágica. Íbamos caminando por Budapest y en una esquina nos paramos y dijimos, para qué lado vamos? Para acá, dijo Artur. Y por ahí fuimos. Que va que a los pocos pasos encuentro un mini café, moría por un latte con leche de almendras, así que entré y mientras esperaba, veo a dos señores hablando, uno era mayor y el otro de unos 45. El señor mayor tenía tanta onda, que no pude evitar interrumpirlos y decirle lo que me gustaba el anillo que tenía puesto. Me dijo, gracias y siguió su conversación. Al ratito los dos hombres salieron a la calle donde estábamos con Beni jugando al truco, el más joven me dice, es que él hace los anillos. Ah no! me quedé helada, pero cómo que este hombre que debería estar jugando al ajedréz en la plaza de ansianos hacía este flash de anillo? Entonces Mark, que parecía más joven que yo, me dice, yo los diseño, tengo un museo en mi casa. Bueno, ya sabrán mi cara cuando me dijo que tenía un museo en su casa y esa cara le hizo casi obligatoriamente decir, si quieren pueden venir mañana a verlo. Lo abracé. Directamente lo abracé. Quedamos para mañana a las seis de la tarde, y como niña que espera su cumpleaños, no podía aguantar a que sea mañana a las seis de la tarde.

Compramos un vino para llevarle de regalo, pero el regalo nos lo dio él. Nos esperaba con jugo de naranja para los chicos y unas papas rústicas que había cocinado, el regalo fue pasar con él esa tarde mágica, que para siempre va a quedar en mi corazón, esa tarde en la que charlamos, nos reímos, nos miramos, nos mostró todaaaaaaa su casa, todos los tesoros que ahí guardaba, hechos por él. Mark resultó ser un famoso decorador de escenas de películas súper famosas, el que hizo la corona de Miss Universo, la cual claro que me probé. Resultó ser una persona totalmente maravillosa, repleta de vida, de alegría, de pasión, de creatividad, de locura y de amor. Nos regaló historias y compartió experiencias. Llevo conmigo una obra suya colgada de mi cuello, la amo. Entonces gracias a Mark y a todas esas mágicas personas que nos fuimos encontrando en el camino, gracias también a esas personas que nos acompañaron pero que ya no necesitamos más a nuestro lado, gracias por dejar que las soltemos. Como dicen aquí en España, pero que chulo, que súper chula es la gente mágica.

Volver.

Volver.

Amigos para siempre.

Amigos para siempre.